Hay dias en que no tengo la energia para levantarme de la cama. Cuando despacito pareciera que desaparezco de mi vida. No es que mi vida sea mala, simplemente mis sombras se apoderan de mi. En las últimas semanas uno de mis miedos que aparece de vez en cuando me visitó nuevamente. El miedo de que nadie puede amarme completamente. Cuando me enojo grito y reacciono de un modo que pareciera incontrolable. Mis miedos me hacen creen que nadie que vea ese parte de mi puede amarme, me siento rechazada. Estos pensamientos me encierran en una concha hasta que me doy cuenta que me estoy  escondiendo una vez mas. Solía ignorar mis miedos o pelearme con ellos; táctica que resultaba en un pozo de emociones sin control. Ahora, cuando reconozcon que estoy paralizada por mis miedos intento ser amable con ellos, permitirles que me susurren al oido y al corazón lo que piensan. No me peleo con mi tristeza o la falta de ganas de hacer ejercicio. Simplemente me conecto con ellos el tiempo suficiente para recordarme … que no soy mis miendos, no soy mis sombras, son parte de mi pero no manejan mi vida. Después, poco a poco casi sin darme cuenta regreso a mi vida. Siento el amor de mi familia, el deseo de vivir y no sobrevivir. Amo todo lo que hago, disfruto de la vista del lago o un largo dia de trabajo. Todo es  maravilloso, casi mágico .. Ahora sé que mis sombras regresan … sin tiempos establecidos … una hora, un mes o un año después. No importa cuanto tiempo pase sé  que nada dura por siempre  … Mis sombras me recuerdan que viva la vida en acción, que disfrute cada momento por lo que es, un regalo. Después de todo, mis sombras me aman y la vida vale la pena vivirla.