Tengo la fortuna de tener increíble apoyo de mucha gente que me quiere, me han enseñado a ver las cosas desde una perspectiva diferente. Cambié de ver las cosa de manera negativa a verlas desde el punto de vista de sanar las heridas. Cuando vemos las cosas de manera negativa los ciclos de violencia personal persisten, continuamos flagelándonos. Cuando cambiamos a sanar las heridas, seguimos sintiendo la la angustia, el dolor intensamente arraigado, si nos permitimos demostrar y compartir  ese dolor, aceptar el amor y el apoyo de las personas que nos rodean crean inmensas olas que nos embisten con fuerza pero eventualmente vuelven a sus niveles normales … Yo no creí tener la fortaleza para para sentir el dolor causado por la muerte de mi hermano. Realmente pensé que me moriría con él si permitía todo ese dolor subir a la superficie. La pena y la culpa, y el remordimiento eran tan intensos que no había lugar para sanar. Permitirme espacio con la gente que quiero no solamente me permitió compartir, sino explorar y cambiar de remordimiento y culpa a amor y conección … el verme a través de los ojos de otros … eso creó el espacio de sanación. Sé que mi hermano no va a volver, pero puedo recuperarme y recuperar a mi familia. He trabajado por 21 años en perdonar … siempre que regreso hay una capa diferente en la cual trabajar. No sé si ya aprendí todo lo que tenía que aprender de esta locura sin embargo si se que estoy progresando! Como me recordó una de mis maravillosas amigas, el perdonarme y liberarme de la culpa es el único camino. No puedo vivir pensando en “Y que hubiera pasado si …” esa conversación no nos lleva a ningún lado. Existen posibilidades maravillosas en el amor y la conexión conmigo misma, con mi familia y con cada persona con la que tengo contacto, en