Estoy en Veracruz con mi papá, ha progresado muy bien. Ha habido algunas complicaciones, sin embargo hoy por primera vez pienso que estamos en el camino de recuperación y no solo rogando que no empeore.
Esta ha sido una lección increíble de muchas maneras. Estoy aprendiendo a dejar ir las cosas y confiar que todo se va a resolver de la mejor manera posible. En todo este tiempo lo único que quería hacer era deshacer el sufrimiento a mi papá. Estoy aprendiendo a respetar los caminos de la vida, hay cosas que él necesita aprender y cosas que yo necesito aprender. Estoy buscando la mejor perspectiva en esta situación en lugar de solo estar enojada, resentida o triste.
No puedo “componer” a mi papá, estoy intentando aceptar lo que es y estoy descubriendo lo difícil que puede ser llegar a esa aceptación. Algunas veces, diez veces en un segundo tengo que escoger dejar ir las cosas, y lo hago una y otra vez. Estoy aprendiendo que amar a mi padre no significa “arreglarlo o cambiarlo” ni siquiera significa quitarle el dolor. Significa estar con él a pesar de su sufrimiento. El compartir su dolor y amarlo de cualquier manera, el sentarme con él y leer en voz alta sin saber si me entiende o me escucha. Significa respetar mi propio dolor y no abandonar a mi papá porque sufro al verlo.
Es un camino largo, solo espero el mejor resultado cualquiera que éste sea.