Apenas regresé de visitar a mis papás. Cuando me despedí de mi papá, el hombre que he visto regresar de la muerte más de 3 veces, quién ha sido fuerte y compasivo aun en la presencia de un dolor inmenso, sin poder hablar, sin poder moverse sin ayuda aún para las necesidades más básicas. Un hombre que siempre ha luchado, a los 86 años todavía caminaba, hablaba y se comportaba como quería. Un hombre que aun y a pesar de haber sufrido una hemorragia cerebral a los 87 años no nos ha permitido determinar que es lo que va a comer, a vestir o a que hora se va a dormir. Lo he visto llorar, algunas veces todos los días y no se porque. Es todavía agobiante pensar que se está yendo de este mundo y no voy a volver a escuchar su voz.

Lloró mientras me despedía, no lo había visto llorar porque me iba. Vivo lejos de él sin embargo él sabía que siempre regreso, él sabía que yo movía montañas para verlo otra vez. Y ahora él sabe que cada vez que nos despedimos puede ser la última vez que nos vemos, que puede ser nuestra despedida. Estos pensamientos me inundan de tantos sentimientos encontrados. Por un lado, quisiera verlo una y otra vez, quisiera poder verlo siempre. Daría cualquier cosa por poder tener una conversación con él, con ese hombre que tiene las opiniones muy fuertes, que tiene una risa contagiosa y que me enseñó que sin importar que … hay motivos para bailar, para luchar hasta el final, para ser fiel a mis ideales, para serle fiel a mi misma. Fué y sigue siendo un gigante.

Al mismo tiempo sé que está sufriendo, que tiene muchísimo dolor. Dolor físico, emocional, mental. Que sabe perfectamente lo que perdió. Quiero que esté en paz, creo que el precio por seguir en este mundo es enorme, terrible. Duele verlo, de algún modo vencido, estoy con él. Siento que es hora de dejarlo ir, creo que está listo para irse.

Supongo que ciertamente estoy lista para dejarlo ir. Solo estoy muy triste sabiendo que se vá, que cuando se vaya va a dejar un hoyo en mi vida. Sé que es tiempo, y sé que lo voy a extrañar terriblemente. Estoy de regreso en mi casa, de regreso al trabajo. He estado pretendiendo que estoy bien, no estoy bien, sin embargo estoy en paz.